Durante algún tiempo, los economistas han estado observando de cerca el aumento constante del euro. Por lo tanto, están más que seguros de que el BCE tomará algunas medidas para debilitarlo, ya que la fortaleza del euro es perjudicial para la economía. El Banco Central Europeo está sumamente preocupado por su crecimiento y está dispuesto a tomar medidas para evitar su fortalecimiento.
Durante las últimas semanas, el euro ha ido ampliando sus ganancias, lo que constituye una gran amenaza para la economía gravemente afectada por la pandemia de coronavirus. Por este motivo, el BCE va a tomar medidas, es decir, revisar su política monetaria. "En el entorno actual de menor inflación, las preocupaciones que enfrentamos son diferentes (que en 2003) y esto debe reflejarse en nuestro objetivo de inflación", dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde. Por un lado, sus palabras vuelven a justificar cambios en la política monetaria actual. Por otro lado, algunos actores del mercado no comparten su opinión. Argumentan que la baja inflación se debe en gran medida al lento crecimiento del PIB, que pesa sobre la economía, especialmente en el contexto de la crisis mundial. La crisis puede terminar bastante pronto y el BCE se verá obligado a cambiar los tipos de interés nuevamente.
En particular, el nivel actual de la tasa afecta directamente no solo los intereses de los préstamos y depósitos, sino también los rendimientos de los bonos y la demanda de los inversores extranjeros. El tipo de cambio del euro depende en gran medida de la demanda de los inversores extranjeros. Si la tasa clave del BCE es baja, los activos denominados en euros serán menos atractivos para los operadores. Como resultado, la propia moneda única caerá considerablemente.