La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha aliviado las preocupaciones sobre el futuro de la economía local. Si bien muchos expertos continúan expresando su preocupación por las recesiones que se avecinan, el jefe del BCE cree que la eurozona podrá evitar ese escenario. Incluso si ocurre una recesión, no será profunda. Según Lagarde, el regulador está listo para aumentar las tasas de interés a un ritmo más rápido con el fin de evitar un aumento de la inflación si es necesario.
“Hemos revisado notablemente a la baja nuestras previsiones de crecimiento en los próximos dos años. Pero todavía esperamos tasas de crecimiento positivas debido a los amortiguadores internos contra la pérdida del impulso del crecimiento”, dijo Lagarde, al comentar sobre los desafíos que ha enfrentado la economía europea. Entre dichos desafíos, se destacan un deterioro de la tasa de crecimiento, una crisis energética y una aguda inseguridad alimentaria.
Según las previsiones, la inflación en la eurozona alcanzará el 6,8% a finales de año, muy por encima del objetivo del BCE del 2%. En la reunión de julio, lo más probable es que el regulador eleve su tasa de interés general por primera vez en varios años. Los expertos han estado esperando este paso en los últimos meses, criticando al BCE por su indecisión.