El mercado de activos digitales pasa tiempos difíciles tras la quiebra de FTX, una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes.
Los expertos creen que el colapso de FTX ha socavado la confianza de los inversores en la industria de las criptomonedas.
El factor geopolítico es nombrado como la principal causa de la insolvencia de FTX. Mientras tanto, la controversia en torno al popular intercambio de criptomonedas Binance solo añadió más leña al fuego. A principios de noviembre, FTX se vio afectada por una crisis. Cuando CoinDesk informó que FTX tiene problemas de liquidez, los clientes se apresuraron a retirar sus activos de la plataforma criptográfica. Eso instó a FTX a recurrir a Binance, que accedió a echarle una mano. Sin embargo, después de ver su mala situación financiera, Binance abandonó a su competidor.
En este sentido, las acciones de FTX cayeron bruscamente. Mientras tanto, un retiro masivo de fondos del intercambio criptográfico creó una crisis de liquidez, que solo podía abordarse pasando por el proceso de bancarrota.
En este punto, es casi imposible influir en la situación y garantizar de alguna manera la seguridad de los criptopagos. Esto también es cierto para los tokens FTX, ya que los reguladores no pueden garantizar ni su liquidez ni su seguridad.
Según los expertos, Binance ha jugado un papel fundamental en esta historia. Si se hubiera tratado de instrumentos bursátiles tradicionales, la empresa se habría convertido en una manipuladora del mercado. Sin embargo, las reglas que regulan el mercado de valores no se aplican a la criptoindustria. Por lo tanto, Binance no enfrentará ninguna acción legal. La situación actual con FTX se considera ahora difícil y trágica, y la falta de control y la exposición al riesgo se consideran los mayores defectos del mercado de criptomonedas.