La libra esterlina mantuvo su posición alrededor de $1.33 tras el anuncio del presidente Trump de un acuerdo comercial entre EE.UU. y el Reino Unido. Aunque el acuerdo mantuvo los aranceles del 10% previamente impuestos a los productos británicos, abrió oportunidades para las adquisiciones estadounidenses y pospuso decisiones sobre el acceso al mercado británico para la agricultura y la carne de res estadounidense, indicando un alcance inicial limitado para el acuerdo. Además, el Banco de Inglaterra redujo su tasa de interés clave en 25 puntos básicos, un movimiento que fue en gran medida anticipado. Sin embargo, el banco adoptó un tono más asertivo, destacando que una retirada gradual y medida del apoyo de política monetaria es apropiada. También indicó que las tasas de interés se mantendrán en niveles necesarios para mitigar los riesgos de inflación. Contrario a lo que se esperaba fuera una decisión unánime, dos responsables de política votaron en contra del cambio de la tasa de interés, reforzando así el enfoque cauteloso del banco central. Como resultado, los inversores ajustaron ligeramente sus expectativas de futuros recortes de tasas, prediciendo aproximadamente 59 puntos básicos de reducciones para fin de año.