El oro continuó su tendencia a la baja, situándose alrededor de los $3,360 por onza el jueves. Este declive se atribuye a una perspectiva conservadora sobre las tasas de interés en EE.UU., lo que ha debilitado la demanda por el metal, que no genera intereses. Como se esperaba, la Reserva Federal mantuvo su tasa de referencia, expresando preocupación por los crecientes riesgos de inflación y desempleo. Esto subraya el enfoque prudente de la Fed hacia futuros ajustes de tasas. El presidente de la Fed, Jerome Powell, enfatizó que el banco central no está considerando una reducción proactiva de tasas para mitigar los posibles impactos económicos derivados de los aranceles. Al mismo tiempo, la continua incertidumbre en las discusiones comerciales entre EE.UU. y China evitó caídas significativas adicionales en los precios del oro. El presidente Trump ha dejado claro que no reducirá los aranceles del 145% de EE.UU. sobre los productos chinos como táctica de negociación con Beijing, lo que genera dudas sobre la posibilidad de avances significativos antes de las próximas reuniones entre funcionarios estadounidenses y chinos en Suiza.