El miércoles, el rendimiento del bono del gobierno japonés a 10 años superó el 1.27% tras el anuncio de las inminentes conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China que se llevarán a cabo en Suiza, lo cual alivió las preocupaciones de los inversores y redujo el apetito por activos de refugio seguro. El optimismo en los mercados asiáticos se vio aún más impulsado por la decisión del Banco Popular de China de implementar reducciones de tasas con el objetivo de estimular la expansión económica. Paralelamente, los inversores seguían de cerca las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Japón, con Tokio buscando asegurar un acuerdo bilateral para junio. En cuanto a los datos económicos, el PMI de servicios de Japón para abril fue revisado al alza, indicando el mayor aumento en nuevos pedidos en casi un año. Además, la semana pasada, el Banco de Japón mantuvo su tasa de interés de referencia en 0.5% y redujo sus proyecciones de crecimiento e inflación, lo que sugiere que cualquier posible aumento de tasas es improbable en el corto plazo.