El rendimiento del bono británico a 10 años aumentó a 4.69% en medio de una venta global de bonos provocada por renovadas preocupaciones sobre la estabilidad de las políticas fiscales de EE.UU. Este movimiento reflejó la tendencia al alza de los rendimientos del Tesoro de EE.UU., intensificada además por la rebaja de Moody's en la calificación crediticia del gobierno estadounidense. Esta rebaja se atribuyó al aumento de los déficits y el continuo estancamiento político. A nivel local, el sentimiento de los inversores también se vio afectado por un importante desarrollo en las relaciones entre el Reino Unido y la UE, ya que los negociadores concluyeron un acuerdo que incluye un pacto de defensa y seguridad y la cooperación en cuestiones geopolíticas clave, como el conflicto en Ucrania. Aunque el borrador aún requiere ratificación formal, este avance ha sido notable. Mirando hacia adelante, los participantes del mercado están enfocados en los datos provisionales del Índice de Gerentes de Compras (PMI) de este jueves, con predicciones que indican un modesto descenso en la manufactura y una leve contracción en los servicios. Además, las previsiones para abril sugieren que la inflación aumentará al 3.3%, con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subyacente alcanzando potencialmente el 3.6%. Se espera que las ventas minoristas aumenten un 0.4%, continuando una tendencia positiva a pesar de la continua confianza del consumidor débil.