Los futuros del maíz han rebotado por encima de los $4.50 por bushel, marcando una recuperación desde el mínimo de dos meses de $4.39 observado el 8 de mayo. Este aumento se debe a la demanda resistente y los riesgos emergentes para el suministro, que han contrarrestado la presión negativa derivada de la abundante siembra y las proyecciones récord de rendimiento. Según el informe WASDE del USDA publicado el 12 de mayo, la superficie sembrada ha aumentado a 95.3 millones, con proyecciones que indican una cosecha récord de 15.82 mil millones de bushels y rendimientos de 181 bushels por acre. Estas cifras empujan los nuevos inventarios finales de cosecha hacia un esperado de 1.8 mil millones de bushels. Sin embargo, la demanda aumentó significativamente a mediados de mayo, con ventas y envíos de exportación semanales aumentando más del 30%, ya que los compradores buscaron asegurar suministros antes de que se implementen los posibles aranceles de EE. UU. el 1 de julio. Paralelamente, los competidores sudamericanos enfrentan desafíos logísticos, y las incertidumbres en torno a las perspectivas de la cosecha argentina limitan el suministro global. Agregando al sentimiento positivo del mercado está el inicio del periodo estacional conocido por la volatilidad del clima de los cultivos. El rápido avance de la siembra—62% completado para el 12 de mayo—también sugiere potencial de aumentos adicionales.