En mayo de 2025, el Indicador Mensual de Inflación del Melbourne Institute registró una caída del 0.4%, contrastando con el incremento del 0.6% observado el mes anterior; esta es la primera disminución desde febrero. Esta caída se produjo tras la decisión del Banco de la Reserva de Australia de reducir las tasas de interés en 25 puntos base, ubicándose en 3.85% durante su reunión de mayo. Este movimiento, anticipado por los analistas, representa el primer recorte de tasas desde enero. Según el banco central, los riesgos asociados a la inflación están ahora más equilibrados, aunque las incertidumbres continúan en medio de condiciones comerciales globales fluctuantes. En los Estados Unidos, el arancel base del 10% sobre las importaciones australianas permanece sin cambios, a pesar de los llamados del Primer Ministro Anthony Albanese para su eliminación. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Australia se mantuvo estable con una tasa de crecimiento del 2.4% interanual en abril, sin cambios por tercer mes consecutivo, marcando la tasa más baja desde noviembre de 2024. Simultáneamente, la inflación subyacente se situó en 2.4% en el primer trimestre de 2025, consistente con el cuarto trimestre del año anterior, alcanzando un mínimo de cuatro años. En cuanto al crecimiento del PIB, se proyecta que mejorará, aunque posiblemente a un ritmo modesto debido a la débil demanda externa y la desaceleración en el consumo interno.