El rendimiento de los bonos del gobierno japonés a 10 años superó el 1,44% el lunes, marcando su tercer aumento consecutivo. Este incremento es impulsado por la especulación sobre una postura más agresiva en la política monetaria del Banco de Japón. El gobernador Kazuo Ueda sugirió recientemente que podrían haber más aumentos de tasas si el crecimiento salarial impulsa eficazmente el consumo doméstico y permite a las empresas subir sus precios, aspectos esenciales para mantener la inflación en el objetivo del 2%. Además, el banco central reafirmó su intención de reducir gradualmente sus compras de bonos, con el objetivo de permitir que los rendimientos a largo plazo reflejen más adecuadamente las condiciones del mercado. En contraste, datos recientes revelaron que la producción industrial de Japón en mayo no cumplió con las expectativas, obstaculizada por los persistentes altos aranceles estadounidenses. El arancel del 25% sobre las importaciones de automóviles japoneses sigue siendo un problema significativo en las negociaciones comerciales en curso con Washington. De cara al futuro, los inversores esperan ansiosamente la encuesta Tankan del martes para obtener una visión más profunda sobre el sentimiento corporativo y el panorama económico general.