El miércoles, el presidente Donald Trump anunció la imposición de un nuevo arancel del 50% sobre el cobre, que se aplicará a partir del 1 de agosto. Esta decisión se tomó tras una evaluación exhaustiva de seguridad nacional, que concluyó que tales aranceles son esenciales para salvaguardar la producción nacional de este material estratégicamente significativo. El presidente Trump enfatizó que el cobre juega un papel vital en la creación de semiconductores, aeronaves, barcos, municiones, centros de datos, baterías de iones de litio, sistemas de radar, sistemas de defensa contra misiles e incluso armas hipersónicas, que están siendo fabricadas cada vez más. En 2024, Estados Unidos importó 810,000 toneladas métricas de cobre refinado, lo que representó casi la mitad de sus requerimientos internos, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Se espera que el nuevo arancel impacte significativamente a Chile, Canadá y México, ya que fueron identificados por la Oficina del Censo de los Estados Unidos como los principales proveedores de cobre refinado, aleaciones de cobre y productos de cobre a Estados Unidos en 2024.