La libra esterlina cayó a $1.342, retrocediendo desde su reciente pico de dos semanas de $1.358. Esta caída fue provocada por datos económicos decepcionantes del Reino Unido, que desviaron la atención del mercado de las preocupaciones por la inflación hacia inquietudes sobre el desaceleramiento del crecimiento, incluso cuando el optimismo comercial impulsó el dólar estadounidense. Aunque el clima cálido dio un impulso temporal a las ventas de alimentos, el impulso económico general en el Reino Unido sigue siendo débil, como lo destacaron las cifras recientes del PMI, las cuales fueron insatisfactorias. Esto ha llevado a la especulación de que el Banco de Inglaterra podría reducir las tasas de interés en 25 puntos básicos en agosto, con el potencial de otro recorte de tasas para fin de año, para priorizar el estímulo del crecimiento económico. Paralelamente, el dólar estadounidense ganó fuerza después de que Estados Unidos y la Unión Europea concluyeron un acuerdo comercial que implica aranceles del 15% sobre la mayoría de las exportaciones de la UE, incluidos los automóviles. Este acuerdo, presentado por el Presidente Trump y la Presidenta de la UE von der Leyen, alivió las preocupaciones sobre una guerra comercial inminente justo antes de la fecha límite de los aranceles, proporcionando así un impulso adicional al dólar.