El rublo ruso se depreció a 81 por USD tras haber alcanzado un máximo de dos años de 76.8 a inicios de julio. Esta disminución fue influenciada por las amenazas de aranceles de los Estados Unidos, que afectaron negativamente las expectativas sobre los flujos de divisas extranjeras rusas. El presidente Trump anunció planes para adelantar la fecha límite de una tregua entre Rusia y Ucrania e imponer aranceles estrictos a los países que reexporten productos rusos, particularmente energía y metales. Esto aumentó la presión sobre el rublo, especialmente después de que el Banco de Rusia aplicara un recorte de 200 puntos básicos en su tasa de interés base. No obstante, el rublo ha permanecido un 40% más fuerte desde el comienzo del año, lo cual se atribuye a las medidas de control de capital impuestas por el Kremlin. Siguiendo un nuevo mandato de Moscú, las empresas están obligadas a vender el 40% de sus ingresos en moneda extranjera hasta abril de 2026, a pesar de los informes de que las firmas actualmente están vendiendo el 70% de sus ingresos. Paralelamente, la desaceleración de la economía rusa y las sanciones occidentales en curso han impedido que las empresas nacionales importen bienes y servicios, lo que ejerce presión sobre la demanda interna de moneda extranjera.