El rendimiento del bono japonés a 10 años se mantuvo cerca del 1.65% el miércoles, manteniendo su cercanía a niveles no vistos en 17 años. Los inversores están evaluando el entorno económico y los posibles cambios de política. Datos recientes indicaron que la actividad manufacturera en septiembre se contrajo a la tasa más rápida en seis meses, mientras que el crecimiento en el sector de servicios se desaceleró a su nivel más bajo en tres meses. Las empresas están actuando con cautela debido a las incertidumbres domésticas y las cambiantes condiciones del comercio global. De cara al futuro, la atención se centra en las cifras de inflación de Tokio y en las actas de la reunión de julio del Banco de Japón (BOJ) para obtener más información sobre la política. El pasado viernes, como se esperaba, el BOJ mantuvo su tasa de política en el 0.5% por quinta reunión consecutiva, reconociendo la recuperación moderada de la economía, pero también resaltando áreas de debilidad y amenazas externas. Políticamente, el Partido Liberal Democrático en el poder se prepara para elegir un nuevo líder el 4 de octubre, sucediendo al saliente Primer Ministro Shigeru Ishiba.