La rupia india sigue luchando, cotizando alrededor de 88.7 frente al dólar estadounidense, cerca de su mínimo histórico. Esta debilidad sostenida se debe en gran medida a la presión creciente derivada de un aumento significativo en las tarifas de visado y altos aranceles de los EE.UU. El presidente de los EE.UU., Trump, ha impuesto una tarifa de $100,000 en nuevas visas H-1B, con los indios representando aproximadamente el 71% de las casi 400,000 visas emitidas en 2024. Se anticipa que esta política ralentizará la migración de trabajadores indios a los EE.UU., impactando significativamente el sector de servicios de TI de la India y afectando los flujos de remesas hacia el país. Además, los importantes aranceles de EE.UU. sobre productos indios han reducido aún más las oportunidades de exportación y restringido la entrada de capital extranjero. En respuesta, es probable que el Banco de la Reserva de la India haya intervenido para aliviar la presión sobre la rupia; sin embargo, los comerciantes observaron que el RBI mostró un mínimo compromiso para defender un tipo de cambio específico, lo que indica un enfoque calculado que podría permitir una caída gradual de la moneda. Mientras tanto, los mercados también se centraron en la dirección de la política de la Reserva Federal, ya que el presidente Jerome Powell destacó la importancia de equilibrar los riesgos de inflación con un mercado laboral en enfriamiento.