En septiembre, los futuros del uranio en los Estados Unidos subieron a más de $80 por libra, marcando el nivel más alto en diez meses. Este aumento ocurre en medio de un renovado interés de los fondos físicos de uranio y de las inversiones estratégicas en combustible nuclear. Notablemente, Yellow Cake, un fondo físico de uranio, aseguró $125 millones para adquisiciones de uranio, reflejando estrategias similares del importante actor Sprott, lo cual provocó un aumento en los precios del uranio en junio. Esta actividad siguió a un anuncio del gobierno de EE.UU. sobre planes para mejorar su reserva estratégica de uranio, con el objetivo de mitigar posibles interrupciones en el suministro debido al incremento de restricciones de importación desde Rusia. Paralelamente, la World Nuclear Association proyectó un aumento del 28% en la demanda de uranio para energía nuclear hacia 2030. Esto subraya el cambio gubernamental hacia la energía nuclear para alcanzar objetivos de seguridad energética y satisfacer la creciente demanda de los centros de datos de las empresas de software. En cuanto a la oferta, Cameco, una empresa canadiense, redujo sus objetivos de producción anual debido a retrasos en la expansión de su mina McArthur en Saskatchewan, mientras que Kazatomprom anunció una reducción del 10% en su producción para el próximo año.