Fitch Ratings ha cambiado la perspectiva del crédito soberano de Tailandia, pasando de estable a negativa, mientras mantiene su calificación de BBB+. Este ajuste refleja el aumento de las presiones fiscales y un descenso en las perspectivas de crecimiento. A partir de agosto de 2025, la deuda del gobierno se incrementó al 59.4% del PIB, marcando un aumento de 25 puntos porcentuales desde el período anterior a la pandemia y alineándose estrechamente con la mediana 'BBB' de 59.6%. La turbulencia política ha disminuido aún más el sentimiento, exacerbada por la destitución de la Primera Ministra Paetongtarn Shinawatra en septiembre. Se anticipa que el gobierno minoritario actual convocará elecciones generales dentro de cuatro meses, lo que aumenta los riesgos de un estímulo fiscal a corto plazo y la inconsistencia en las políticas. Al mismo tiempo, la recuperación económica de Tailandia está resultando ser desigual. El sector turístico ha sido lento, con 21.9 millones de visitantes registrados entre enero y agosto de 2025, significativamente menos que los casi 40 millones de visitantes en 2019. Además, las exportaciones están enfrentando desafíos debido a la debilitada demanda global y al impacto de un arancel del 19% impuesto por los Estados Unidos.