El rendimiento de los bonos del gobierno de Australia a 10 años se mantuvo estable el jueves, rondando un máximo de casi tres semanas del 4.33%. Esto se debió a que los inversores reevaluaron las perspectivas de política del Banco de la Reserva luego de que las cifras mensuales de inflación superaran las expectativas. Antes de esto, la probabilidad de una reducción de la tasa de interés la próxima semana ya era baja, pero ahora la posibilidad de un recorte en noviembre ha disminuido al 40%, desde el 70% antes de la publicación de los datos de inflación. Aunque el Banco de la Reserva de Australia (RBA) ha minimizado la importancia de los datos mensuales, citando su volatilidad, los detalles del informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto insinuaron un posible aumento en la presión inflacionaria del tercer trimestre. En general, los datos económicos recientes han sido ligeramente más fuertes de lo anticipado, lo que justifica el enfoque cauteloso del banco central. Además, la Gobernadora del RBA, Michele Bullock, declaró a principios de esta semana que la economía australiana se encuentra actualmente en una posición favorable tanto en términos de crecimiento como de inflación, indicando que no hay una necesidad inmediata de recortes de tasas.