El oro se desplomó más del 5.5% a aproximadamente $4,100 por onza el martes, marcando su caída diaria más significativa desde abril de 2013. Esta caída sigue a un récord de $4,382 alcanzado el lunes. La reducción de precio fue impulsada principalmente por una intensificación en la toma de ganancias y un dólar estadounidense fortalecido, mientras que la demanda de activos de refugio seguro disminuyó ya que el sentimiento global mostró signos de mejora. El optimismo sobre la reducción de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China aumentó, con planes para que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reúnan la próxima semana para discutir disputas arancelarias y prevenir una mayor escalada. Además, la conclusión del aumento estacional de compras de oro en India contribuyó a una disminución en la demanda física. Concurrentemente, las expectativas aumentaron de que el cierre del gobierno de Estados Unidos podría resolverse dentro de la semana, y los mercados anticiparon la publicación retrasada de los datos de inflación de EEUU el viernes. Los inversores continuaron considerando un recorte de tasas de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal que se espera la próxima semana, con una reducción adicional probable en diciembre. A pesar de esta reciente caída, el oro sigue subiendo más del 60% en lo que va del año, impulsado por expectativas de continuas flexibilizaciones de la Reserva Federal y una demanda sostenida de activos de refugio seguro.