En diciembre, la lira turca alcanzó un nuevo récord mínimo, superando las 42.4 por dólar estadounidense, marcando un descenso acumulado en lo que va del año de aproximadamente un 20%. La depreciación controlada de la moneda, que continúa desde julio de 2023, ha seguido en medio de preocupaciones renovadas sobre las circunstancias políticas de Turquía, que afectan persistentemente la confianza de los inversionistas. A principios de noviembre, el Ministro de Finanzas Mehmet Simsek argumentó que las inquietudes en torno a la lira son ahora "ya no basadas en fundamentos". Destacó mejoras significativas, incluyendo una reducción drástica en el déficit por cuenta corriente, un mejor acceso a los mercados de capital internacionales y mayores indicadores financieros. En octubre, la inflación en Turquía se desaceleró más de lo anticipado, alcanzando el 32.87%, el nivel más bajo desde noviembre de 2021. El banco central ajustó su pronóstico de inflación para finales de 2025 a un rango de 31%-33%, desde el anterior 25%-29%, mientras que mantuvo su proyección para 2026 en 16%. La autoridad monetaria ya ha implementado tres recortes consecutivos de tasas de interés, sumando un total de 650 puntos base. Paralelamente, la economía turca creció un 3.7% en el tercer trimestre, desacelerándose más de lo esperado.