El peso mexicano se ha apreciado a aproximadamente 18.27 por dólar estadounidense, alcanzando su punto más alto desde julio de 2024. Esta apreciación se atribuye a una disminución del dólar estadounidense, junto con indicios de un mercado laboral doméstico robusto, los cuales aumentan la probabilidad de que el Banco de México (Banxico) mantenga una postura de política monetaria estricta. El dólar estadounidense se ha debilitado en gran medida debido a las fuertes expectativas de un recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal en diciembre, impulsado por crecientes evidencias que apuntan a un mercado laboral más frío en Estados Unidos.
En México, la tasa de desempleo se mantuvo estable en 2.6% en octubre, lo que indica fortaleza en el mercado laboral y reduce la necesidad de un relajamiento agresivo de la política por parte de Banxico. Además, México registró su primer superávit comercial desde junio en octubre, lo cual disminuyó la necesidad de financiamiento externo y redujo la demanda directa de dólares estadounidenses. Junto con estos desarrollos, el Banxico también ha reducido sus pronósticos de inflación para fin de año, fortaleciendo el argumento a favor de los esfuerzos de desinflación continuos. Esto permite al banco central mantener una tasa de política real positiva, lo cual apoya las entradas de inversión de carry trade en el peso.