Los futuros del crudo WTI rondaron los $60.1 por barril el lunes, acercándose a su punto más alto en más de dos semanas. Este aumento se debe en gran medida a las tensiones geopolíticas en curso que suponen una amenaza para el suministro global de petróleo. Las recientes discusiones entre Estados Unidos y Rusia no lograron ningún avance significativo hacia la resolución del conflicto en Ucrania, lo que significa que las sanciones sobre las exportaciones rusas de energía seguirán vigentes. Además, los ataques ucranianos a la infraestructura energética rusa persisten. El mercado también es cauteloso ante una posible intervención militar estadounidense en Venezuela, con Rystad Energy destacando que tal evento podría poner en riesgo la producción del país de 1.1 millones de barriles por día. Apoyando aún más los precios del petróleo están las expectativas de un recorte de la tasa de interés estadounidense esta semana, lo que podría estimular la actividad económica y, posteriormente, aumentar la demanda de combustible. Los comerciantes ahora están a la expectativa de los informes mensuales del mercado de la EIA y OPEC+ que se publicarán más tarde esta semana, los cuales se espera que proporcionen perspectivas más detalladas sobre las tendencias de oferta y demanda.