El rupiah indonesio se depreció a aproximadamente 16,700 el lunes, marcando su tercera sesión consecutiva de pérdidas. Este descenso se produce en medio de salidas moderadas de capital extranjero observadas en la primera semana de diciembre. El sentimiento de los inversores se ha vuelto cauteloso en anticipación a importantes publicaciones de datos nacionales programadas para esta semana, las cuales incluyen las cifras de confianza del consumidor de noviembre y los datos de ventas minoristas de octubre. Bank Indonesia ha indicado recientemente la posibilidad de recortes adicionales en las tasas, habiendo ya reducido las tasas de interés en 150 puntos básicos desde septiembre de 2024, con recortes consecutivos en octubre y noviembre. Este enfoque dovish ha generado preocupaciones con respecto a las presiones inflacionarias que potencialmente podrían aumentar en los próximos meses, atribuibles a la interrupción de la logística como resultado de graves inundaciones y deslizamientos de tierra en Sumatra a finales de noviembre, que se sitúan entre los desastres naturales más graves del país en más de una década. No obstante, un aumento en las reservas de divisas en noviembre, alcanzando un máximo de tres meses por segundo mes consecutivo, ha ayudado a frenar una mayor depreciación de la moneda. En el ámbito internacional, el índice del dólar se mantuvo apagado a medida que aumentaba la especulación sobre los posibles recortes de tasas de la Reserva Federal esta semana, impulsado por signos de un enfriamiento en el mercado laboral de EE. UU.