A finales de diciembre, los futuros del cobre se dispararon más del 3%, alcanzando aproximadamente $5.70 por libra, marcando un máximo de cinco meses. Esta tendencia alcista está impulsada por la fuerte demanda global junto con restricciones de suministro. El cobre se ha beneficiado enormemente de la transición energética mundial, resultando en un aumento notable del 42% en el año en Nueva York. Los precios también se vieron impulsados por la reciente depreciación del dólar estadounidense, lo que hizo que las materias primas sean más atractivas para los compradores internacionales. Sin embargo, las revisiones inminentes de las tarifas estadounidenses en 2026 presentan un riesgo potencial para la escasez de suministro a nivel mundial. La demanda estructural de cobre sigue siendo fuerte, impulsada por factores a largo plazo como la proliferación de vehículos eléctricos, las iniciativas de energía renovable, la expansión de las redes eléctricas y el desarrollo de la infraestructura de inteligencia artificial. En China, los precios del cobre también aumentaron un 2.7% hasta alcanzar $14,090 por tonelada, ya que las principales fundiciones de cobre se abstuvieron de establecer una guía de tarifas de procesamiento para el primer trimestre de 2026. Esta hesitación refleja los desafíos continuos con la escasez de materia prima y las tarifas de procesamiento históricamente bajas.