En diciembre de 2025, la tasa de inflación general de Canadá subió al 2.4%, desde el 2.2% en noviembre, alcanzando así el nivel más alto en tres meses y superando las predicciones de estabilidad del mercado. Este aumento se apartó ligeramente del pronóstico del Banco de Canadá, que anticipaba que la inflación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantuviera cerca del 2% a corto plazo. Este incremento puede atribuirse a los efectos de base derivados de las reducciones temporales del GST y HST introducidas en diciembre de 2024, lo que llevó a un aumento de las tasas de inflación en categorías específicas: alimentos de restaurantes (hasta el 8.5% desde el 3.3% en noviembre), bebidas alcohólicas compradas en tiendas (aumentando al 5.6% desde el 3%), y juguetes, juegos y artículos de hobbies (hasta el 7.5% desde una disminución del 0.5%). En contraste, la inflación disminuyó para la vivienda (de 2.3% a 2.1%) y los costos de transporte bajaron (de un aumento del 0.7% a una caída del 0.5%). Como resultado, la tasa de inflación central media, un indicador crucial para que el Banco de Canadá evalúe las tendencias subyacentes de los precios, disminuyó a un mínimo de un año del 2.5%.