El miércoles, el dólar australiano se disparó a aproximadamente $0.674, marcando su valor más alto en más de quince meses. Esta apreciación se atribuye en gran medida a las crecientes tensiones geopolíticas, que están impactando negativamente al dólar estadounidense. Mientras tanto, los inversores están atentos a los datos de empleo locales que se publicarán esta semana. Se proyecta que las cifras de empleo de diciembre muestren un aumento de alrededor de 30,000 empleos, con un ligero incremento en la tasa de desempleo al 4.4%. Dada la volatilidad histórica del mercado laboral, existe la posibilidad de resultados positivos inesperados que, de concretarse, podrían aumentar las expectativas de un aumento de tasas en febrero. Actualmente, se asigna un 27% de probabilidad a un incremento de 25 puntos básicos por parte del Banco de la Reserva en febrero, con esta probabilidad aumentando al 76% para mayo. Paralelamente, el dólar estadounidense sigue bajo presión, ya que los inversores reducen sus participaciones en los mercados de EE. UU. en medio de crecientes tensiones con Europa. Esto sigue a la intensificación de la retórica del presidente Donald Trump sobre Groenlandia y sus amenazas de imponer nuevos aranceles a los países europeos que se oponen a su estrategia. Los líderes europeos están contemplando actualmente posibles acciones de represalia.