Los precios de la plata retrocedieron por debajo de $93.50 después de intentar mantener un máximo histórico cercano a $96. Esta caída se produjo cuando la disminución de las tensiones geopolíticas redujo la necesidad de posicionamientos defensivos en el mercado. El repunte inicial en los precios de la plata fue impulsado por amenazas renovadas de aranceles relacionados con Groenlandia, junto con una venta significativa de bonos del gobierno japonés. Esta situación debilitó al dólar e incrementó el atractivo de los metales preciosos, impulsada por preocupaciones sobre la gestión fiscal en las principales economías globales. Sin embargo, los precios disminuyeron una vez que el presidente Trump descartó una intervención militar, lo que llevó a la estabilización de los activos de riesgo y los bonos del Tesoro de EE. UU. A pesar de esta caída, la plata sigue sostenida por las continuas restricciones en el suministro físico. Actualmente, el mercado está experimentando su cuarto año consecutivo de déficit global de suministro, lo que hace que los precios sean especialmente sensibles a cualquier resurgimiento en la volatilidad de la moneda, los problemas de deuda soberana o los cambios en la política comercial.