En su reunión inicial de 2026, el Norges Bank optó por mantener su tasa de política en un 4%, una decisión que estuvo en línea con las expectativas del mercado. Si bien reconoció la significativa incertidumbre que enfrenta la economía, el banco señaló la posibilidad de reducciones de la tasa más adelante en el año si las condiciones económicas se alinean con sus proyecciones. Los funcionarios subrayaron la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva, dado que los niveles de inflación permanecen por encima del objetivo. Advirtieron sobre el peligro de relajar la política prematuramente, lo que podría resultar en una inflación elevada y prolongada. Por otro lado, el banco destacó los riesgos de mantener una política excesivamente restrictiva durante demasiado tiempo, lo que podría obstaculizar innecesariamente la actividad económica y suprimir el crecimiento más allá de lo necesario para devolver la inflación a los niveles objetivo. El Norges Bank reiteró su pronóstico de diciembre, insinuando uno o dos recortes de tasas en 2026, a pesar de las continuas incertidumbres geopolíticas. No obstante, los responsables de las políticas enfatizaron que sus decisiones seguirán guiadas por los datos económicos, dejando la puerta abierta para posibles ajustes de tasas, tanto descensos como aumentos, dependiendo de las futuras tendencias económicas y de inflación.