El peso mexicano se mantuvo estable en aproximadamente 17.39 por dólar estadounidense, deteniendo su impulso alcista cerca de los niveles más fuertes observados desde mediados de 2024. Esta estabilización ocurrió en medio de una reducción global en el apetito por el riesgo provocada por la renovada retórica comercial de EE.UU., así como la absorción por parte del mercado de los datos laborales recientes del país. La tasa de desempleo se registró en un 2.4% en diciembre, marcando su punto más bajo desde el mismo mes del año pasado. Estos datos destacan la continua solidez del mercado laboral y la demanda interna, reforzando las expectativas de una postura cautelosa pero relativamente restrictiva del Banco de México. El enfoque del banco central, caracterizado por una relajación cuidadosa tras reducir la tasa de política a 7.00% en diciembre y señalando un camino gradual basado en datos, ha sostenido un diferencial de rendimiento real atractivo, manteniendo así un fuerte interés extranjero en activos denominados en pesos. En el ámbito internacional, la estabilidad del peso ha sido apoyada además por un dólar estadounidense más débil, que ha sido afectado por incertidumbres políticas y comerciales, junto con las renovadas amenazas de aranceles, aliviando colectivamente la presión sobre la moneda mexicana.