El índice del dólar se mantuvo estable alrededor de 97 el martes tras caer durante tres sesiones consecutivas, rondando su punto más bajo en más de cuatro meses, mientras la Reserva Federal iniciaba su reunión de política monetaria de dos días más tarde ese día. Se anticipa ampliamente que el banco central mantendrá las tasas de interés actuales, aunque las preocupaciones sobre su independencia frente a la presión política siguen siendo un enfoque significativo. Hay una creciente especulación de que esta semana se podría anunciar un nuevo presidente de la Fed, con el presidente Donald Trump potencialmente eligiendo un candidato que favorezca una política monetaria más moderada. Además, el dólar enfrentó presiones en medio de temores de otro cierre del gobierno, tras las amenazas de líderes demócratas de obstruir un paquete de financiación de $1.2 billones si incluye aumentos en las asignaciones para Seguridad Nacional. Además, el sentimiento de "vender América" se exacerbó por tensiones geopolíticas y comerciales. La especulación sobre una posible intervención conjunta en el mercado de divisas por parte de las autoridades estadounidenses y japonesas respaldó al yen, ejerciendo más presión sobre el dólar.