El miércoles, los futuros del crudo WTI subieron a $65 por barril, acercándose al máximo de cuatro meses de $65.5 registrado el 29 de enero. Este repunte se atribuye en gran medida a las crecientes tensiones geopolíticas entre EE. UU. e Irán, lo que ha reavivado las primas de riesgo más altas. Informes recientes han destacado un colapso en las propuestas de conversaciones nucleares con Irán, disminuyendo las esperanzas previas de que las negociaciones entre Washington y Teherán pudieran evitar una acción militar en el Medio Oriente. Las tensiones se intensificaron aún más por la intercepción de drones iraníes cerca de un portaaviones estadounidense ayer. Cualquier mayor deterioro en la región podría llevar a EE. UU. a intensificar las sanciones contra Irán, un exportador significativo de petróleo a China, mientras que Irán podría obstruir los petroleros que atraviesan el Estrecho de Ormuz. En el frente de suministro, la Administración de Información de Energía reportó una disminución de 3.5 millones de barriles en las reservas de crudo de EE. UU. la semana pasada, significativamente menos que la caída de 11.1 millones de barriles proyectada por el American Petroleum Institute el martes. No obstante, los centros de refinación en todo el mundo continúan reportando un suministro abundante de crudo, con la OPEP prediciendo un excedente para el año.