El oro se disparó aproximadamente a $5,000 por onza el jueves, marcando un tercer día consecutivo de ganancias después de experimentar su mayor aumento intradiario desde 2008 a principios de esta semana. Este impulso al alza se atribuyó en gran medida a los inversores comprando en la caída tras un notable retroceso desde los máximos históricos de la semana pasada. En ausencia de datos clave del gobierno estadounidense, la atención del mercado se trasladó hacia indicadores del sector privado para obtener información sobre las perspectivas económicas y la dirección futura de la Reserva Federal, especialmente después de que el presidente Trump propusiera a Kevin Warsh como nominado para el próximo presidente de la Fed. Los observadores del mercado se centraron en el informe de empleo de ADP, que reveló un crecimiento en las nóminas del sector privado más débil de lo anticipado, contrastando con un desarrollo positivo inesperado en el PMI de servicios de ISM, lo que sugiere que la industria de servicios permanecía robusta. En el ámbito internacional, a pesar de un acuerdo para conversaciones nucleares en Omán programadas para el viernes, persistieron las tensiones entre EE.UU. e Irán. Washington ha mantenido abierta la opción de realizar ataques en respuesta al trato de Irán hacia los manifestantes y su agenda nuclear.