El Banco Nacional Checo decidió mantener su tasa repo a dos semanas en 3.5% en febrero de 2026, en línea con las expectativas, sosteniendo la tasa establecida en mayo de 2025. Los responsables de política han destacado consistentemente los riesgos internos, incluyendo el déficit presupuestario, el aumento de los costos de servicios y vivienda, y el crecimiento salarial, como obstáculos para una mayor relajación monetaria. Mientras tanto, la inflación general se moderó más de lo esperado, alcanzando un mínimo de nueve años del 1.6% en enero, comparado con el 2.1% en diciembre. Sin embargo, la inflación de servicios—una métrica bajo estrecha observación—se mantuvo alta en 4.7%. Aunque podría haber potencial para recortes de tasas este año, serán esenciales signos más concretos de la reducción de las presiones inflacionarias para respaldar tal decisión.