El viernes, tanto el índice Shanghai Composite como el índice Shenzhen Component enfrentaron dificultades para establecer una tendencia clara, aunque parecían encaminados hacia una segunda caída semanal consecutiva. El sentimiento de los inversores estuvo apagado debido a una venta masiva global en acciones tecnológicas, provocada por preocupaciones sobre las sustanciales inversiones en IA y la potencial disrupción de los modelos de negocio de software tradicionales. El aumento de la volatilidad en los mercados de metales y criptomonedas también debilitó el apetito por el riesgo. Las acciones tecnológicas chinas sufrieron, con Zhongji Innolight cayendo un 3.4%, Eoptolink Technology disminuyendo un 4%, y Leo Group bajando un 2.4%. Por el contrario, las acciones relacionadas con recursos vieron una recuperación a medida que los mercados de metales preciosos se estabilizaron, destacándose los aumentos de Zijin Mining (0.5%), Hunan Gold Corp (10%) y Beijing Xiaocheng (8%). En desarrollos corporativos, las cifras de ventas decepcionantes de BYD alarmaron sobre el pronóstico de beneficios para la industria de vehículos eléctricos de China, en medio de los desafíos de la desaceleración de la demanda interna y el aumento de los costos de las materias primas.