En las primeras horas de negociación del lunes, el NZX 50 experimentó una caída de 50 puntos, o un 0,4%, situándose en 13,394. Esto marcó la segunda sesión consecutiva de pérdidas, impulsadas en gran medida por desaceleraciones en los sectores de salud, minerales no energéticos y servicios comerciales. El sentimiento del mercado se mantuvo cauteloso mientras los inversores esperaban datos significativos de inflación de China, el mayor socio comercial de Nueva Zelanda, con las cifras de IPC y PPI programadas para ser publicadas más adelante en la semana. A nivel nacional, la atención se centró en la pronta publicación de las cifras del PMI de enero, las estadísticas de llegadas de visitantes de diciembre y las expectativas de inflación empresarial del primer trimestre, que se anticipa ofrecerán nuevas perspectivas sobre la demanda local y las tendencias de precios. No obstante, las pérdidas se vieron algo mitigadas por un fuerte desempeño de las acciones estadounidenses el viernes anterior, destacando el Dow Jones que superó el hito de los 50,000 por primera vez. Este repunte fue impulsado por el optimismo en torno al crecimiento económico de EE. UU. y posibles recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, eclipsando efectivamente las preocupaciones relacionadas con el sector de la inteligencia artificial. Los principales perdedores incluyeron a Fisher & Paykel Healthcare, que cayó un 2,3%, seguido por PGG Wrightson con un descenso del 2,2%, Spark New Zealand con un 0,9% y EBOS Group con un 0,8%.