El real brasileño se fortaleció por debajo de 5,18 por dólar estadounidense, alcanzando su nivel más alto desde mayo de 2024, respaldado por un elevado carry doméstico, una orientación de política monetaria más clara y un dólar estadounidense más débil. Las actas del banco central indicaron que es probable que el ciclo de flexibilización monetaria comience en marzo, al tiempo que enfatizaron que el ritmo dependerá estrictamente de los datos. Esto ha reforzado las expectativas de recortes graduales de tasas y ha mantenido los rendimientos reales atractivos, con la tasa Selic aún en 15%. La mayor previsibilidad en la trayectoria de la política ha reducido la prima de riesgo de política sin generar una reevaluación más acomodaticia.
Al mismo tiempo, la debilidad del dólar estadounidense ha seguido incentivando los flujos hacia monedas de mercados emergentes de alto rendimiento. Los fundamentos externos también han sido favorables: términos de intercambio positivos, sólidos ingresos por exportaciones, elevados envíos de mineral de hierro y las proyecciones de un abultado superávit comercial continúan sosteniendo los flujos de divisas y aliviando las preocupaciones sobre el financiamiento externo. No obstante, la persistente incertidumbre fiscal y el ruido político en curso limitan una mayor apreciación al mantener una prima de riesgo subyacente.