El dólar australiano se mantenía en torno a los 0,711 dólares estadounidenses el viernes, cotizando cerca de sus niveles más altos en más de tres años y encaminándose a su cuarta ganancia mensual consecutiva, en medio de crecientes expectativas de una postura de política monetaria más agresiva. La moneda apunta a avanzar alrededor de un 2% en febrero y acumula una subida de más del 6% en lo que va del año, lo que la convierte en la divisa de mejor desempeño del G10, ya que la solidez de las condiciones internas refuerza las apuestas a un endurecimiento adicional por parte del Reserve Bank.
Los mercados monetarios asignan aproximadamente un 80% de probabilidad a una subida de tipos en mayo, después de que la inflación de enero sorprendiera al alza, y están descontando alrededor de 40 puntos básicos adicionales de ajuste a lo largo de 2024. Aun así, muchos economistas esperan que la tasa de efectivo alcance un máximo cercano al 4,10%, en línea, en términos generales, con los niveles máximos registrados durante el ciclo de inflación posterior a la pandemia.
La gobernadora Michele Bullock ha reiterado que sigue siendo apropiado mantener un enfoque paciente con la economía cercana al equilibrio, lo que ha moderado las expectativas de una senda agresiva de incrementos. Ahora los inversores dirigen su atención a la publicación, la próxima semana, del PMI manufacturero final y de los datos de PIB, en busca de indicios más claros sobre el impulso del crecimiento económico.