El euro se mantuvo en torno a 1,18 dólares mientras los inversores evaluaban los nuevos datos de inflación y sus implicaciones para la política del Banco Central Europeo. Las lecturas regionales del IPC de Alemania apuntaron a una moderación de las presiones sobre los precios en febrero, mientras que la tasa de inflación armonizada con la UE de Francia se aceleró al 1,1% desde el 0,4% de enero, superando la previsión de consenso del 0,7%. En España, la inflación IPCA subió al 2,5%, desde el 2,4% de enero y por encima de las expectativas del 2,3%. Los mercados monetarios ahora otorgan solamente alrededor de un 30% de probabilidad a un recorte de tipos del BCE para diciembre. Al dirigirse el jueves al Parlamento Europeo, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló que se prevé que la inflación general se acerque al objetivo del 2% a medio plazo, destacando que la inflación de los alimentos —fundamental para la confianza de los consumidores— se espera que se mantenga ligeramente por encima del 2% a finales de este año. También afirmó que, si bien el BCE seguirá de cerca la evolución de las divisas, no tiene planes de intervenir directamente en los mercados de tipo de cambio.