El BSE Sensex de India amplió sus pérdidas iniciales y cerró con una caída de alrededor del 1,2% en 81.287 puntos el viernes, su nivel de cierre más débil desde principios de febrero y la segunda sesión consecutiva de descensos. El sentimiento se mantuvo apagado ante la renovada salida de fondos extranjeros y el creciente nerviosismo por el estancamiento de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán.
Las ventas fueron generalizadas, con una toma de ganancias sostenida en valores financieros, del sector automotriz y en determinadas acciones de consumo, mientras que los títulos de TI ofrecieron solo un apoyo limitado. En el frente macroeconómico, los inversores centraron su atención en la próxima publicación de los datos del PIB doméstico y las cifras de inflación de Estados Unidos.
Los grandes bancos del sector privado lideraron la caída: ICICI Bank y Kotak Mahindra Bank retrocedieron cada uno un 1,9%, mientras que HDFC Bank perdió un 1,3%. Entre los prestamistas estatales, State Bank of India bajó un 0,6%. En el segmento automotriz, Maruti Suzuki y Mahindra & Mahindra cayeron un 2,5% y un 2,3%, respectivamente.
Dentro del espacio de TI, Infosys y HCL Technologies avanzaron cada una un 0,8%, mientras que TCS cedió un 0,3%. En el cómputo semanal, el Sensex perdió un 1,8%, y cerró el mes con un descenso del 1,2%.