Los futuros del crudo WTI subieron hasta alrededor de 67 dólares por barril, acercándose a un máximo de siete meses, después de que Estados Unidos e Irán acordaran ampliar las negociaciones nucleares hasta la próxima semana, prolongando así la incertidumbre en el mercado. El sentimiento seguía siendo frágil, ya que funcionarios familiarizados con la postura de Washington señalaron que la delegación estadounidense abandonó las conversaciones de Ginebra decepcionada con el ritmo de los avances, incluso cuando los representantes iraníes y omaníes mostraron un tono más optimista.
Sumando más tensión geopolítica, Estados Unidos autorizó la salida del personal no esencial y de los familiares de la Mission Israel, lo que pone de relieve el aumento de los riesgos regionales y respalda la prima de riesgo en los precios del petróleo. Desde comienzos de año, estos factores geopolíticos han apuntalado el crudo, ayudando a contrarrestar las expectativas más amplias de un inminente exceso de oferta.
Los operadores también siguen de cerca la reunión de OPEC+ de este domingo, en la que los miembros fijarán la política de producción de petróleo. Los mercados están atentos a cualquier indicio de ajustes en la oferta, especialmente en el contexto de los continuos despliegues militares estadounidenses en la región. En el conjunto de febrero, el petróleo acumula una subida cercana al 2,5%, ampliando la ganancia del 13,6% registrada en enero.