El índice del dólar se mantuvo por encima de 97.7 el viernes y prácticamente no cambió en el balance semanal, respaldado por unos datos de inflación más elevados de lo esperado que reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal mantenga sin cambios las tasas de interés. El PPI de enero aumentó un 0.5% mensual, frente al 0.4% de diciembre y por encima del consenso del 0.3%, lo que subraya la persistencia de las presiones sobre los precios. Los datos del mercado laboral también apuntaron a resiliencia, ya que tanto las solicitudes iniciales como las continuas de subsidio por desempleo se situaron por debajo de las previsiones, lo que indica un entorno de empleo estable y una sólida retención de trabajadores. Los mercados monetarios siguen anticipando al menos dos recortes de tasas de la Fed este año, con el primero completamente descontado para julio. Los inversores también estuvieron pendientes de posibles incrementos de aranceles en EE. UU. del 10% al 15% para determinados países, así como de las negociaciones nucleares entre EE. UU. e Irán, que continuarán la próxima semana. El dólar se encamina a cerrar el mes con un avance del 0.9%, rompiendo una racha bajista de tres meses.