La libra esterlina cayó a alrededor de 1,34 dólares a comienzos de marzo, su nivel más débil desde enero de 2026, debido a que un dólar estadounidense en recuperación atrajo flujos de refugio seguro en medio de la escalada de tensiones en Oriente Medio. Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán durante el fin de semana, en los que, según los informes, murió el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, lo que llevó a Teherán a responder con ataques contra activos estadounidenses en países vecinos. La presión bajista sobre la libra se vio agravada por el aumento de la incertidumbre política interna tras la sorprendente derrota de Labour en Gorton and Denton, un distrito electoral que había mantenido con holgura en las elecciones generales de 2024. El revés ha alimentado dudas sobre el futuro del primer ministro Starmer y de la ministra de Hacienda Rachel Reeves, ante la preocupación de que puedan ser sustituidos por ministros partidarios de un mayor gasto fiscal, lo que podría agravar las tensiones sobre las finanzas públicas del Reino Unido. Ahora los inversores están atentos a una nueva tanda de indicadores internos que se publicarán esta semana, entre ellos los precios de la vivienda, los datos de crédito al consumo del BoE, las aprobaciones de hipotecas, el Halifax House Price Index y las lecturas de los PMI.