El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años volvió a subir por encima del 2,1% el martes, poniendo fin a un descenso de dos días tras una subasta de JGB a 10 años más sólida de lo esperado. La relación entre ofertas y adjudicaciones alcanzó 3,30, frente a 3,02 en la subasta anterior y por encima del promedio de 12 meses de 3,23, lo que señala una demanda sólida. Los rendimientos domésticos también siguieron el movimiento alcista global de los rendimientos de la deuda pública, ya que el aumento de las tensiones en Oriente Medio impulsó al alza los precios de la energía y reavivó las preocupaciones inflacionarias. Se espera que el ejército estadounidense intensifique los ataques contra Irán, y el presidente Donald Trump no ha dado ninguna señal de que las operaciones vayan a finalizar pronto. Japón sigue lidiando con el doble desafío de un crecimiento débil y una inflación elevada, lo que complica las perspectivas de la política del Banco de Japón. El vicegobernador Ryozo Himino reiteró que el BOJ tiene la intención de seguir subiendo las tasas de interés, aunque evitó proporcionar un calendario específico. Ahora los inversionistas están pendientes de los comentarios del gobernador Kazuo Ueda más tarde en el día en busca de nuevas señales sobre la política monetaria.