El rendimiento del OAT francés a 10 años subió por encima del 3,4%, su nivel más alto desde el 9 de febrero, mientras los inversores reaccionaban a unos datos de inflación de la Eurozona más sólidos de lo esperado y al aumento de las tensiones en Oriente Medio. Los datos de febrero mostraron una inflación general anual de la Eurozona del 1,9% y una inflación subyacente del 2,4%, ambas por encima de las previsiones del mercado. La presión sobre los mercados de bonos se intensificó aún más debido a un fuerte repunte de los precios de la energía, con subidas del gas natural y el crudo tras el cierre formal del Estrecho de Ormuz y la continuación de la suspensión de las exportaciones de GNL de Qatar. Se espera que el aumento de los costos energéticos prolongue las presiones inflacionistas en toda Europa, lo que podría llevar al Banco Central Europeo a mantener una postura de política monetaria restrictiva. Al mismo tiempo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la campaña militar contra Irán podría durar entre cuatro y cinco semanas, al tiempo que subrayó que las fuerzas estadounidenses están preparadas para prolongar las operaciones si fuera necesario.