El índice BIST 100 de Turquía cayó a alrededor de 13.100 puntos a comienzos de marzo desde su máximo histórico de 14.339 puntos del 16 de febrero, reflejando una fuerte presión sobre los activos turcos, ya que el estallido de la guerra en Oriente Medio llevó a los inversores a desplazarse hacia instrumentos refugio. Irán intercambió ataques con varios países vecinos aliados de Estados Unidos tras los bombardeos estadounidenses del fin de semana, lo que elevó el riesgo de un conflicto regional prolongado y de posibles interrupciones en infraestructuras energéticas clave, impulsando con fuerza al alza los precios del petróleo y el gas. Estos acontecimientos lastraron las acciones de mercados emergentes en todo el mundo.
Los bancos turcos se vieron especialmente afectados: las acciones de Garanti, Koç y Akbank cayeron entre un 10% y un 18% desde sus recientes máximos históricos, y las pérdidas del sector se vieron agravadas por el debilitamiento de la lira y por las expectativas de que el Banco Central de la República de Turquía (TCMB) mantenga una postura de política monetaria restrictiva en respuesta. En contraste, la fortaleza relativa de Aselsan ayudó a contener una caída más pronunciada en el índice de referencia de Turquía.