La rupia indonesia se debilitó por encima de las 16.900 IDR por dólar el miércoles, encadenando su cuarta sesión consecutiva de pérdidas, ya que un dólar estadounidense más fuerte impulsó la demanda de activos refugio en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, que ya entra en su quinto día. Como importador neto de petróleo y gas, Indonesia está expuesta al aumento de los precios de la energía, y el incremento de los riesgos geopolíticos podría añadir más presión sobre la rupia, además de elevar los riesgos al alza para la inflación. La inflación interanual se aceleró hasta un máximo de 35 meses, situándose en el 4,76% en febrero, por encima del rango objetivo de entre 1–1/1% y 3–1/2%, debido en gran medida a los efectos de base derivados de los descuentos en las tarifas eléctricas del año pasado. Mientras tanto, el gobernador de Bank Indonesia, Perry Warjiyo, reiteró su confianza en que la inflación se mantendrá contenida en 2026–2027, preservando así margen para nuevos recortes de tipos tras los 150 puntos básicos de reducción aplicados desde septiembre de 2024. Aun así, las pérdidas de la rupia se vieron limitadas por el renovado compromiso del banco central de llevar a cabo una intervención decidida y coherente tanto en los mercados de futuros como en el mercado al contado para mantener la estabilidad de la moneda.