El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió por tercera sesión consecutiva el miércoles, alcanzando el 4,09%, mientras las crecientes preocupaciones de que el conflicto con Irán y el consiguiente repunte de los precios de la energía puedan desencadenar una espiral inflacionaria siguieron ejerciendo presión sobre el mercado de bonos. A los inversores les preocupa que una inflación persistente pueda limitar la capacidad de la Reserva Federal para abaratar el coste del crédito.
Los participantes del mercado han recortado sus expectativas de recortes de tipos y ahora prevén que la próxima rebaja tenga lugar en septiembre, en lugar de julio, aunque siguen anticipando dos recortes de 25 puntos básicos antes de que termine el año. A pesar de que el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán entra en su quinto día —un contexto que normalmente impulsa la demanda de activos refugio—, los Treasuries apenas mostraron su habitual atractivo defensivo, ya que el temor a la inflación se impuso a las compras de refugio.