El BSE Sensex de India cayó alrededor de un 1,4% el miércoles y cerró en 79.116 puntos, su nivel más bajo desde abril de 2015, encadenando así su cuarta sesión consecutiva de pérdidas. El sentimiento de los inversores se mantuvo cauteloso en medio de la incertidumbre sobre la duración del conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, mientras el temor a posibles interrupciones en el suministro energético mundial presionaba al mercado.
Economistas y analistas subrayaron que la fuerte dependencia de India del petróleo importado la deja especialmente expuesta a una mayor inflación, a la ampliación del déficit comercial, a la depreciación de la rupia y a un crecimiento económico más lento. Si las tensiones geopolíticas persisten, estas presiones podrían erosionar las ganancias corporativas.
Las ventas fueron generalizadas y afectaron a sectores como metales, financieros, automóviles y bienes de capital. Entre los peores desempeños se encontraron Tata Steel, Larsen & Toubro, InterGlobe Aviation, UltraTech Cement, Maruti y NTPC. En contraste, Infosys y Bharti Airtel rompieron la tendencia negativa y lograron registrar ganancias.