El real brasileño se apreció hacia 5,21 por dólar estadounidense, rebotando desde un mínimo de cinco semanas a medida que se moderó la demanda de refugio seguro por el billete verde. Con la relajación de las presiones externas, los fundamentos internos han vuelto a ocupar el primer plano. La sorpresa alcista de la inflación del 27 de febrero —un aumento mensual del 0,84% que llevó la tasa anual al 4,44%, cerca del límite superior del 4,5%— reforzó las expectativas de que el Banco Central de Brasil mantendrá una postura de política monetaria restrictiva.
Aunque el PIB trimestral se estancó en el 0,1% y la menor inversión industrial inicialmente afectó al ánimo del mercado, la tasa Selic en 15% sigue ofreciendo uno de los rendimientos reales más atractivos del mundo. En el frente externo, el superávit comercial de Brasil de 4.340 millones de dólares y un salto interanual del 36% en las exportaciones agrícolas a China refuerzan aún más la posición del país. Como resultado, los mercados han reducido las expectativas de un recorte de 50 puntos básicos en la reunión de Copom del 18 de marzo, inclinándose hacia un escenario de tasas “más altas por más tiempo” que respalda al BRL.