La economía austríaca se estancó en términos trimestrales en el cuarto trimestre de 2025, tras una expansión revisada a la baja del 0,3 % en el tercer trimestre, y quedó por debajo de la estimación preliminar de un crecimiento del 0,2 %. El comercio neto lastró el PIB, ya que las importaciones repuntaron con fuerza un 1,7 % (tras una caída del 0,7 %), mientras que las exportaciones aumentaron solo moderadamente un 0,3 % (tras una contracción del 0,1 %). En contraste, la inversión fija volvió a crecer, al subir un 1,4 % después de un descenso del 2,1 %, y el crecimiento del consumo de los hogares se fortaleció hasta el 0,5 % desde el 0,2 %.
Por el lado de la producción, el valor agregado aumentó de forma notable en las actividades inmobiliarias (0,4 % frente a -0,4 %), en el alojamiento y los servicios de comida y bebidas (3,3 % frente a -1,2 %), y en la administración pública, la educación y la sanidad (0,8 % frente a 0,7 %). Por el contrario, el crecimiento se desaceleró o se mantuvo débil en la agricultura (2,6 % frente a 3,3 %), la construcción (-0,8 % frente a -0,7 %) y el comercio (-0,5 % frente a -0,2 %).
En términos interanuales, el PIB se expandió un 0,6 % en el cuarto trimestre, moderándose desde el 1,1 % revisado al alza en el tercer trimestre. En el conjunto de 2025, la economía austríaca creció un 0,6 % en términos reales, lo que supone un claro cambio de tendencia respecto a la contracción del 0,7 % registrada en 2024.